Hemos olvidado por completo nuestra profunda relacion con el entorno natural en el que durante millones de años nos hemos desenvuelto “como pez en el agua”.
Las comodidades tecnológicas han insensibilizado nuestro sexto sentido para sobrevivir. Y nuestra propia lógica racional no admite al animal natural que llevamos dentro.
El sol, los vientos, los cursos de agua, los elementos naturales que nos han acompañado a lo largo de los siglos, nos han ido dando las claves de su propia naturaleza: el mismo sol que da calor de vida, puede ser mortal sin la proteccion adecuada en momentos y ubicaciones determinadas; la orientación cardinal, que hoy en día nos parece una eleccion irrelevante y casi caprichosa, ademas de suponer un ahorro energético si está bien estudiada, en caso contrario puede provocar problemas, aparentemente sin motivos conocidos, a largo e incluso medio plazo, en base a nuestra ignorada lucha interna entre razón e instinto; el agua, sin la que no concebimos ningún organismo vivo, adopta formas tan brutales e incontroladas que no existen medios humanos para dominarlas o evitarlas; bosques, rocas, montes, valles, pueden cobijarnos o dejarnos a la intemperie por igual.
Nuestra vida está regida por ritmos mas grandes que lo meramente inmediato. Pero si paramos en nuestra rutina frenetica diaria para observar nuestro entorno, podremos comprenderlos y entrar en ellos, dejando que nos lleven por un camino natural que habiamos abandonado hace mucho, y que con la practica del Feng Shui, y gracias a la aportacion durante miles de años de grandes “maestros observadores”, hemos podido recuperar.
Quien prometa milagros, miente, quien prometa riquezas inmediatas, miente, que prometa remedios automaticos, miente, y mas que eso, nos alejan mas y mas de nuestro camino instintivo e innato para disfrutar de nuestro entorno.
El Feng Shui aporta soluciones a conflictos en nuestra forma de habitar nuestros hogares, pero tambien es una forma de educarse en el instinto propio para hacer de nuestra casa un dominio y una extension de nuestros movimientos naturales, y una forma de madurar en la experiencia sensorial y sensitiva que nos completa como humanos y como animales.
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